Artemisa es diosa de los partos. Vive en ciénagas, orillas del mar o montañas: lugares donde lo cultivado y lo salvaje se encuentran. Los sitios limítrofes poseen una naturaleza opuesta, su encuentro implica una afectación mutua. Artemisa es partera. Las niñas encomendadas a esta diosa se "convierten en osas" que abandonan los bosques para domesticarse.
En los lugares fronterizos se puede vislumbrar aquello que no cabe en el lenguaje. Maternidad y crianza habitan ese territorio en el que lo salvaje y lo cultivado cohabitan, impregnándose mutuamente.