Un Lugar Propio es un conjunto de retratos eróticos juveniles; los cuerpos parecen moverse relajada y juguetonamente. Los alegres fondos que invaden el espacio de 60x60cm que las contienen generan una sensación de alegría y libertad, aunque esta aparente liberación no conduce a la diversidad. La pintura era (es) una práctica profundamente patriarcal y así también su enseñanza. En el ámbito de la pintura, el papel preponderante de las mujeres ha sido el de ser sujetos de la fantasía que ocurre entre el hombre y el lienzo, como modelos, musas, amantes reales o imaginarias.

Un Lugar Propio es testigo de las fuerzas implícitas en esta situación, un enunciado sobre el sexismo, el feminismo, la objetificación y las complejas relaciones que anudan entre sí a las mujeres y su representación, la pintura y su Historia.
Un Lugar Propio es un espacio propio, femenino, construido pictóricamente. Es la materialización de una primera defensa del deleite personal, así como un punto de partida para la reflexión sobre la noción de la mujer en relación con la pintura. La intuición, lo secreto y aquello que no se puede poner en palabras, poseen una cualidad particular, una especie de fuerza sutil, emparentada con la paciencia. Estas nociones configuran una parte del territorio de la opresión femenina, pero considero que también son una vía de entrada al arte y al acto artístico.